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Popicho - gorrión
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Familias en el Rockets

Esta sección esta dedicada a
la unificación espiritual de la familia Rockets, a conocernos mejor a
mostrar orgullosos a nuestras familias, nuestros logros familiares,
nuestras vidas, las fotos, las tradiciones, anécdotas y comentarios. En
40 años tantas familias unidas han dado fuerza y ejemplo a los demás;
recordamos con mucho cariño a la familia Villegas, doña Roberta, la
familia de los Lobos Mercado, la familia del Zorro Salinas, la familia
Castro, la familia Jerez, conocer a tantas familias tradicionales y unidas del Rockets, será también un tema en nuestro sitio en el ciberespacio, y
deseamos que deje un gran ejemplo a las presentes y futuras generaciones
no solo al interior de nuestra comunidad sino hacia el resto de la
sociedad boliviana.
FAMILIA SOLIZ

Acá vemos a la familia de Ivan Fernando
Soliz “Pronto”, su hija mayor Alejandra con su esposo Dante,
luego sus hijos Alan, Noelia, “Pronto”, “Tete”, Patricia la nuera, y sus
otros dos hijos Daniel y Kevin.
.... Elay Puej ...
Si desean conocer a
los hijos de Popicho solo tiene que
oprimir aqui

Show de Slites con fotos
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Creo que para todos es
claro, o debería serlo, que el amor es un valor fundamental para la
familia. La familia es la escuela del amor, donde primero aprendemos a
amar de pequeños; y de este aprendizaje primario del amor muchas veces
depende si, más adelante en nuestra vida, nuestro amor es completo,
íntegro, y enriquecedor. Si no hay amor en la familia, ¿en donde lo
habrá?
El valor de la familia nace
y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con
responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la
familia.
<== Familia Poppe en
Bolivia
Mi papá Juan Poppe es el que esta parado a la derecha |
Definir el término "familia"
no es una tarea fácil, cada quien tiene un concepto diferente y todos
son válidos. Lo importante es establecer que las familias se componen
por todas las personas que habitan un mismo núcleo y a quienes unen
relaciones personales íntimas; es decir, donde existen por un lado
sentimientos de afecto, amor, cooperación y solidaridad y, por otro,
relaciones de poder y autoridad. Por eso se habla de "las familias",
justamente debido a la diversidad que podemos encontrar con relación a
esta forma de convivir.
Las celebraciones familiares
ocurren en momentos de cambio, podemos mencionar, por ejemplo, las
bodas, el nacimiento de los hijos, las graduaciones, que constituyen
momentos que marcan las tareas y responsabilidades de cada uno de los
miembros de una familia. Dentro de estos cambios también hay vivencias
negativas que es necesario afrontar como: enfermedades, desempleo y
defunciones, que también nos obligan a generar cambios en nuestro vivir
cotidiano y que en muchas ocasiones saber manejarlos para salir
adelante, depende de la estabilidad familiar.
El entorno familiar social
es lo que nos define como personas. De alguna manera condiciona los
gustos, las costumbres, la forma de relacionarnos, entre otras cosas.
Por lo general y en una primera instancia, los menores aprenden de los
modelos de las personas adultas que están en contacto directo con ellos,
después la escuela también se encarga de la transmisión de cultura y
valores, por lo que es importante que las familias participen en los
procesos escolares y estén en contacto directo con los profesores y los
directivos de las instituciones educativas.
Así como las sociedades se
organizan con leyes que signan sus derechos y obligaciones, las familias
tienen sus propias normas, reparto de funciones y papeles a cumplir. Es
en este sentido que, desde una perspectiva tradicional, quien suele
salir a trabajar para proveer de recursos a la familia son los hombres
mientras que las mujeres se dedican a las labores domésticas y al
cuidado de los hijos.
Sin embargo en esta época
los papeles ya no son inherentes al género, ahora todos los adultos
deben compartir las tareas de manera equitativa y esta es una reflexión
muy importante que debemos hacer sobre la inequidad que se oculta detrás
de la manera tradicional de repartir el trabajo en los hogares.
Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de
personas felices bajo un mismo techo y entender la importancia de la
manutención, cuidados y educación de todos sus miembros, pero descubrir
la raíz que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, es
una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano,
que posteriormente se transmitirá naturalmente a la sociedad entera...
El valor de la familia va más allá de los encuentros
habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los
problemas que cotidianamente se enfrentan. El valor nace y se desarrolla
cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el
papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el
bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.
Formar y llevar a la familia en un camino de
superación constante no es una tarea fácil. Las exigencias de la vida
actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos
padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario
dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir
con ellas. Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea
específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero,
mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y
deben obedecer.
Es necesario reflexionar que el valor de la familia
se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de
las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la
convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona
misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un
ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver
la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en
beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos.
Lo primero que debemos resolver en una familia es el
egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso...
si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de
servir a los demás?.
Otra idea fundamental es que en casa todos son
importantes, no existen logros pequeños, nadie es mejor o superior. Se
valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la
ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se
tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y
mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo
haríamos con un amigo... Saberse apreciado, respetado y comprendido,
favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de
servicio.
Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana
estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La
solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en
mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los
disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde por lo
general nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado
es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación
y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del
hogar.
Es importante recalcar que los valores se viven en
casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es
decir, dando ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los padres,
pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico-
pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos
detalles.
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